Si hay algo que, a lo largo de los últimos 30 años y de forma, en ocasiones, casi imperceptible, ha contribuido a vertebrar la Unión Europea es la beca Erasmus. Una beca que cumple en este 2017 su trigésimo aniversario y que se mantiene con más fuerza que nunca, propiciando un intercambio de universitarios cada vez más numeroso. Hasta 4 millones de personas han disfrutado ya de estas becas lanzadas allá por 1987, pero, ¿sabías cuáles son las ciudades y los países que más estudiantes envían? ¿y los que más reciben?

¿Qué destinos son los más elegidos por los Erasmus?

Seguramente no resultará muy sorprendente saber que España se erige como el destino preferido por los erasmus europeos, pero lo que quizá no sabías es que también somos los que más personas enviamos a otros países. Ciudades como Barcelona, Valencia o Granada aparecen en los puestos más altos de las listas de intercambios. ¿Será el clima? ¿la oferta de ocio? ¿o por el contrario la calidad de nuestras universidades lo que atrae a tantos jóvenes europeos?

Nuestra popularidad parece responder a una mezcla de varios factores, aunque en la decisión de los estudiantes que llegan a nuestro país para estudiar parece que pesan mucho los factores menos académicos. Por otro lado, los universitarios españoles cada vez están más interesados en conocer otros países y culturas, lo que explica el creciente movimiento de estudiantes hacia más allá de nuestras fronteras. En total han sido hasta el momento más de 900.000 los españoles que han disfrutado de esta enriquecedora experiencia que ya ha ido dejando sus frutos en forma de incontables trabajos de cooperación, colaboraciones varias y, sobre todo, unos lazos afectivos a nivel social a la que ninguna otra política comunitaria podría, ni de lejos, aspirar.

España se corona como el campeón absoluto de acogida de estudiantes extranjeros, gracias, tal y como hemos comentado anteriormente, a universidades como las de Barcelona, Valencia, Madrid, Granada o Salamanca. A gran distancia de España encontramos en el segundo puesto a Alemania, país que también cuenta con un gran número de universidades de gran prestigio repartidas por muchas ciudades. El hecho de que Alemania sea uno de los motores económicos de la Unión Europea la convierte en un destino ciertamente atractivo para aquellos que buscan mayor probabilidades de encontrar empleo una vez terminados los estudios. Francia, Reino Unido e Italia aparecen en los siguientes puestos, con el resto de países a una considerable distancia.

¿Qué países son los principales exportadores de Erasmus?

España también se encuentra en el primer puesto de países que más estudiantes envían al extranjero, aunque en esta ocasión nos siguen de cerca Francia y Alemania. Italia, por su parte, aparece en el cuarto puesto. Después de estos países destacan tres países: Reino Unido, Polonia y Turquía como países con más estudiantes que se acogen al programa de intercambio Erasmus.

¿Cómo es la vida de un Erasmus?

Al indagar entre antiguos alumnos sobre cómo es el día a día de un estudiante Erasmus llegamos a la conclusión de que existe una serie de situaciones o lugares comunes que suelen repetirse, independientemente de cuál sea el país de acogida o la procedencia de los protagonistas que las experimentan:

Unos amigos para toda la vida

Las amistades que se crean durante esos meses resultan cruciales y suelen ser para toda la vida. Hay quien dice que el Erasmus es lo más parecido, en cuanto a confraternización y salvando las distancias, a ‘hacer la mili’. Al fin y al cabo, se trata de pasar la mayor parte del tiempo junto a personas con las que nos ha tocado convivir, ya sea en una residencia de estudiantes o en un piso compartido.

¿Cuál es el perfil típico del estudiante Erasmus?

Los datos de la Comisión Europea arrojan algunos datos llamativos. La mayoría de los universitarios que se acogen al programa son mujeres (un 61% del total), tienen de media 22 años y pasan seis meses en sus respectivos países de acogida. Cabe recordar que los estudiantes cuentan con la opción de pasar, o bien medio curso o un curso entero en el país de destino. En el caso de los seis meses estamos hablando de medio curso.

En cuanto al nivel académico de los estudiantes de los programas de movilidad nos encontramos con que el 67% se van de Erasmus cursando una licenciatura y el 29% un máster. También encontramos estudiantes de doctorado y de ciclos cortos, pero representan apenas un 4% del total.

Aprendiendo idiomas

Durante los meses que dura la experiencia los estudiantes se empapan de otros idiomas, en muchos casos el inglés, lengua dominante entre Erasmus en países como Países Bajos, República Checa, Polonia, Grecia, Noruega, Suecia… En estos casos, ante la dificultad que presenta el dominio de los idiomas locales de estos países y el poco tiempo de que se dispone para empezar a aprenderlos se suele acabar por imponer el inglés como lengua vehicular. De hecho, el inglés es el idioma en el que suelen impartirse las asignaturas de los Erasmus en estos países de acogida.

Esto no ocurre, por ejemplo en Italia, Francia, Portugal o incluso Alemania, países en donde los estudiantes españoles se acaban por desenvolver en la lengua local, pues tienen además que afrontar la mayoría de asignaturas en estos idiomas. En ciudades italianas como Roma, Florencia, Padova o Bolonia encontramos tradicionalmente un alto porcentaje de Erasmus españoles, aunque en los últimos años proliferan las solicitudes para becas en universidades de Europa del Este, donde los precios, tanto de alojamiento como de manutención y ocio suelen resultar más asequibles.

Los países nórdicos, por su parte, ofrecen una experiencia y un estilo de vida muy diferente con respecto al de España, lo que lleva a no pocos estudiantes a lanzarse a esta aventura, en países como Finlandia, Suecia o Noruega, sin que el temido frío sea un impedimento. De hecho, podemos encontrarnos con destinos como Oulu, en el norte de Finlandia, ciudad en la que apenas veremos la luz del sol durante el invierno; o bien el caso contrario durante el verano: experimentar el salir una madrugada de fiesta bajo un sol resplandeciente.

¿Tienen los estudiantes Erasmus más probabilidades de encontrar empleo una vez acabada la carrera?

La respuesta a esta pregunta depende, obviamente, de muchos factores. Pero sí existen datos oficiales al respecto que apuntarían a que los universitarios que pasaron por este programa sí que cuentan con algo de ventaja cuando se trata de buscar trabajo nada más acabar los estudios. De hecho, y tal como se aprecia en el gráfico anterior, los Erasmus cuentan con un 50% más de posibilidades de encontrar un trabajo en comparación con los universitarios que no se acogen a programas de movilidad. En el caso de los países de Europa del Este, las probabilidades se amplían hasta un 83%.

A los 5-10 años de terminar la carrera, los licenciados del Sur de Europa, de países como España, Portugal, Italia o Grecia, tienen hasta un 56% menos de probabilidades que los estudiantes que se quedan en sus países de origen de quedarse desempleados.

Aprovechar para viajar

Una de las actividades preferidas de los Erasmus de toda Europa es la de visitar otros lugares que queden cerca de sus universidades de destino. Quien más quien menos ha aprovechado para alquilar un coche o una furgoneta junto a otros compañeros para lanzarse a la carretera y visitar esa ciudad o ese país vecino que nunca antes tuvo la oportunidad de conocer. El hecho de compartir el coste del transporte entre varias personas, además de alquilar un alojamiento para todos, como un apartamento o una habitación de hostal hace que el precio de estas escapadas resulte de lo más asequible.

En busca de sol y playa

En el caso de los becados que aterrizan en España, los principales atractivos son el clima, la cultura y lo exótico que pueden llegar a resultar algunas de nuestras ciudades en comparación con sus lugares de origen. Y es que poder disfrutar de un buen atardecer en la playa o lucir manga corta en pleno mes de marzo es algo a lo que muchos jóvenes europeos no están nada acostumbrados. Valencia y Granada son las ciudades españolas que más estudiantes extranjeros acogen. La primera cuenta con el atractivo de ser una gran ciudad que no cuenta con los inconvenientes que pueden presentar otras grandes capitales. Sin grandes distancias que recorrer y con gran facilidades para el uso de la bicicleta, Valencia cuenta también con playa y con un clima muy benigno. Todo ello hace que resulte un destino muy atractivo para Erasmus de toda Europa.

En lo que se refiere al alojamiento de un erasmus las posibilidades suelen ser dos: o bien una residencia estudiantil o bien una habitación en un piso compartido. Dependiendo de la ciudad o del país en cuestión los estudiantes suelen decidirse por una opción o por otra. Suele suceder que en grandes ciudades como Roma, París o Ámsterdam la mayoría de los Erasmus vivan en pisos compartidos. Es el caso, por ejemplo, de la inmensa mayoría de destinos españoles: en nuestras ciudades suelen ser pisos de alquiler los que acojan a casi todos los Erasmus, pues las residencias de estudiantes o colegios mayores suelen acoger a otro tipo de estudiantes, procedentes de otras ciudades españolas. En países como Polonia, por el contrario, prácticamente todos los estudiantes extranjeros suelen ser alojados en residencias de estudiantes, que son instituciones muy arraigadas en aquella parte de Europa. Cada alojamiento tiene sus ventajas e inconvenientes: siempre hay quien prefiere la relativa independencia que ofrece un piso compartido, que además suele estar asociado a un mayor nivel de inmersión en el país de acogida, aunque la opción de la residencia es ideal para aquellos que buscan un entorno algo más festivo y de convivencia con un mayor número de personas.

Una tendencia al alza

Si observamos la tendencia de crecimiento del número de universitarios de toda Europa que se apuntan al programa Erasmus nos daremos cuenta de la espectacular subida del número de estudiantes que se acogen al programa de intercambio. De hecho, con los datos recogidos por la Comisión Europea durante el curso 2012-2013 vemos que la cifra superó ya los tres millones de personas que se beneficiaron de estas becas, en una tendencia al alza que parece continuar durante los siguientes cursos académicos, y es que el programa Erasmus es algo de lo que los europeos se pueden sentir orgullosos. Ninguna otra medida comunitaria hizo más por la convivencia entre los países del territorio, ayudando a establecer unos lazos afectivos que no se habían conocido hasta entonces.

Al igual que las becas Erasmus, uno de los objetivos de Wimdu es hacer que experimentes otras ciudades y países como si fueran los propios, sentirte de verdad como un local mientras conoces otras culturas, así que si estás planeando tu próximo viaje te invitamos a que descubras nuestros apartamentos.

(Fuente de las infografías: datos de la Comisión Europea)